Recordando me hallo de nuevo ese momento en el que su respiración rozaba mi nuca. Casi puedo sentirlo de nuevo cada vez que cierro mis ojos; tan cerca sus labios de mi cuello, sus brazos rodeando mi cintura... jamás había tenido esa sensación tan hermosa de sentirme resguardada en un cuerpo que no era el mío.
Aquella noche fui yo misma, le abrí mi corazón sin ningún ápice de temor. Aquella noche me demostró más que cualquier día que le hubiera visto. Aquella noche nos unió para siempre incluso estando ya tan lejos el uno del otro que no recordemos incluso que en algún momento nos quisimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario