Cada vez aprecio más este lugar, es el que me vio nacer, donde crecí a pesar de todo el mal que me rodeaba. Siempre lo vi como una jaula que cada vez se hacía más y más pequeña en la cual ya no me quedaba aire para respirar. Sin embargo, después de todo este tiempo, consigo apreciar hasta las cosas más sencillas deleitándome con su hermosura caracterizada por esa tranquilidad que emana de ellas.
Desde lo más insignificante como puede ser el canto de un pájaro o los rayos del sol que entran por la ventana bañando las estancias de mi hogar, hasta llegar a algo más complejo como es la compañía de los "míos".
Van surgiendo poco a poco los efímeros recuerdos que conseguían sentirme viva, aquellos que me daban luz ante tanta oscuridad, los que me dejaban respirar ante tanto ahogamiento, aquellos que conseguían hacerme, al fin y al cabo, feliz; logrando paulatinamente aferrar este lugar en algún resquicio de mi corazón.
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